El Regreso al padre.
junio 15, 2010 a las 10:21 pm | Escrito en Prédicas | 2 comentariosEtiquetas: arrepentimiento, Conversión, Derroche, Despilfarro, Dios, Jesús, Pródigo, Restauración, Restitución, Ruina
La inseguridad empieza donde menos lo pensamos
abril 11, 2010 a las 9:47 pm | Escrito en comentarios | Deja un comentarioEtiquetas: Crisis en la Familia, Desafíos para la familia hoy, La Familia del Siglo XXI, Madre soltera, Paternidad, Paternidad ausente, Paternidad de Dios, Problemas en el hogar, Rechazo, Restauración
Es un monstruo grande y pisa fuerte, es el calificativo que le damos a esta realidad, acordándonos de la canción “Solo le pido a Dios” de León Gieco, debido a lo demoledor de su efecto y por la incertidumbre que provoca. ¡Aunque Dios no es, ni fue y será indiferente, ante cualquier circunstancia humana!, ni tampoco de la inseguridad que diariamente padecemos.
No es difícil definir este término, podríamos decir, que significa falta de seguridad, así de fácil. Pero, la cuestión es, ¿qué hacer ante esa realidad?
Pareciese que el sentido común nos guiase a combatirla con la seguridad, y eso está bien, ¿pero en la práctica, da resultado?, es decir hacemos nuevas leyes, reequipamos los organismos que se encargan de dar seguridad, pero, ¿obtenemos lo que buscamos?
¿No es mejor replantearnos como ciudadanos y habitantes de una sociedad que padece este flagelo, cuáles son los motivos de la falta de inseguridad?
¡Como somos muy proclives a mirar la paja en el ojo ajeno, enseguida, acreditamos las verdaderas causas de la inseguridad al estado, aunque en parte las tiene, pero no siempre! ¡Y por casa!, ¿estamos cumpliendo con nuestro rol de padres o somos parte del fenómeno de una paternidad ausente?
Buscando las causas
Reiteramos en lo que venimos expresando: Cuando se habla de inseguridad, generalmente se detallan los hechos que la manifiestan, como así mismo, las distintas estrategias para combatir la inseguridad, pero a nuestro parecer poco se ha hecho en el aspecto de la prevención.
Y la prevención debe empezar por nuestra casa, el hogar, hay diversos factores que determinan la violencia familiar, que luego se proyecta al seno de la sociedad, en la forma de los más variados delitos.
Entre esos factores, se podrían mencionar, la conducta de los progenitores, falta de afecto, mal tratos, fallecimiento o abandono del hogar por parte de alguno de los padres, falta de trabajo o salarios magros que apenas contienen las necesidades más elementales de la canasta familiar, y sobre esto confeccionaríamos una lista interminable.
Pero nuestra intención es abordar este tema de la violencia que inicialmente se empieza a gestar en la primera y más importante institución creada por Dios, el hogar, que afecta a sus integrantes y que, como mencionamos anteriormente, se refleja en una conducta que afecta el entorno social; y nos estamos refiriendo a la paternidad ausente.
Cuando papá no está
Muchos niños antes de cumplir los 18 años pasarán los años más significativos de su infancia separados de sus padres. Por ejemplo en los Estados Unidos, una nación de la que llamamos del primer mundo, más de la mitad de los matrimonios con hijos menores desembocan en el divorcio. La falta de acuerdo entre papá y mamá, determinan, la ausencia de este padre. Pero no solo eso, ¡qué decir, que también, en el mencionado país, de cada tres niños que nacen, uno pertenece a una madre soltera!; aquí la lujuria engañó a los jóvenes, y el futuro papá, lleno de un sentimiento de culpa, por un hecho fuera del orden establecido de Dios (1 Co. 7: 2), como es el matrimonio; robó a papá de ese futuro niño/a a nacer.
¿Por qué es importante lo que decimos?, porque la ausencia del padre por la cantidad de motivos que existan, proyectan un vacío en la persona, que fuera del camino de Dios, lo relacionan con el delito.
El delinquir es una manera de llamar la atención sobre ese vacío, sumado al poder del pecado, de una persona caída de la gracia de Dios a causa del pecado de nuestros primeros padres (Ro.5: 12)
¡Qué importante es la presencia de papá!, por ejemplo, para el niño varón, dicen los sicólogos, “que llega un momento en la vida de un joven, en que debe separarse psicológicamente de su madre y encontrar sentido a su masculinidad, nos estamos refiriendo a las características que acompañan a su género masculino. La función del padre es poder ayudar al hijo a descubrir qué significa ser un verdadero hombre, mostrándole que ese hombre fuerte que quiere ser, trata bien a los demás, que se preocupa por las necesidades ajenas y que valora a la mujer. ¡Nos damos cuenta, de la importancia de la presencia del padre!, éste dirige el sentido de la masculinidad hacia la protección de los demás y la valoración del género femenino.
¡Ay, Ay, Ay! ¡Cuando el pecado nos robó a papá, y no está más al lado nuestro! ¿Quién será el guía de nuestra masculinidad?, sucederá que la ausencia de papá, nos llevará no a preocuparnos de los demás, sino abusarnos, preocupándonos en cómo sustraerle a los demás lo que nuestro papá no nos dio (delito), porque no estuvo. ¡Valorar a la mujer!, no podemos, aprendimos fuera de casa, que la mujer es para un rato, y después, como dice el refrán “pájaro que comió voló”
¿En dónde buscaremos, al padre que hemos perdido?, ¡Ah, posiblemente esté en las calles o en el cine! Aunque lo busquemos allí, no lo encontraremos, tal vez si encontraremos algunos padres perdidos, haciendo vida de muchachitos, escapándose del compromiso de criar a un hijo/a, o encontraremos a personas semejantes a nuestra problemática, llenas de resentimiento y violencia, en la misma búsqueda del padre perdido.
Padres perdidos son padres de hijos e hijas perdidas. También esta ausencia afecta la vida de una niña, y mayormente su futuro, trayendo como resultado, sexualidad precoz, maternidad fuera del matrimonio, la insatisfacción en las relaciones con el sexo opuesto. Cuando papá está presente entre las cosas que afirma su presencia, es que su hija recibe la seguridad de que es amada tal como es, dándole estima a su propia feminidad, generando en ella este pensamiento íntimo: “Puedo amar a un hombre y ser amada por él, porque he sido amada por el primer hombre de mi vida (amor sano de padre a hijo), y he visto como ama a mi mamá”
¡Ay, Ay, Ay, cuando no hay registro de ese primer hombre en el corazón de una niña!, futura mujer, empieza una búsqueda ansiosa de aprobación masculina, porque no la recibieron de ese primer hombre en su vida. Lo que sigue a la búsqueda, ya lo conocemos…
Viene la pregunta, ¿por qué los niños necesitan la imagen de un padre?, por la necesidad de ser amados, cuidados y conducidos a…, cuando esto no es así, se empieza a gestar en ellos padres imaginarios, para preservar su equilibrio sicológico. Esta imagen de la persona del padre, priva a la persona a conocer la verdadera imagen del Padre; y nos referimos a restaurar en el corazón la imagen de Dios Padre. [1]
Dios Padre, siempre estuvo presente
¡Qué fuerte suenan las palabras del profeta Isaías (Is. 63: 16; 64:8), al escucharlas, golpean fuertemente como un martillo en la mano de la Persona del Espíritu Santo! ¡Si golpea, las imágenes que nos hemos hecho de la persona y rol del padre, que tanto ha afectado nuestra vida!
Estimado lector/a, déjeme decírselo de esta manera: “¡A padre perdido, Dios padre, es el Padre, que tanto hemos buscado, y es Él único que puede sanar las heridas de rechazo y dolor por la ausencia de nuestros padres!
¡A padre perdido, Dios Padre encontrado, es más está en este momento a tu lado!
¡Por favor te pido, que el susurro de tu congoja, no te opaque la voz del que te dice que: aunque padre o madre te hayan abandonado, con todo eso en este momento, Yo te recogeré! (Sal. 27: 10)
¡Recibe esta palabra y atesórala como una promesa!
“Pero serán consumidos todos los que te consumen; y todos tus adversarios, todos irán en cautiverio; hollados serán los que te hollaron, y a todos lo que hicieron presa de ti daré en presa. Mas yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice Jehová; porque desechada te llamaron, diciendo: esta es Sión de la que nadie se acuerda” (Jer.30: 16-17)
Y esta promesa puede tocar a tu vida y realizarse, si estás dispuesto/a a perdonar. El perdón es el picaporte del lado de adentro, que abre la puerta de tu corazón, para recibirla.
Pero no solo eso, oportunidad también es está, que no solo Dios quiere sanarte las heridas de un padre ausente, sino que desea ser un Padre presente, a través de la Persona de Nuestro Señor Jesucristo. Jesús vino a este mundo no solo a salvarlos de los pecados, sino también a revelar la Persona del Padre.
Una decisión más una oración harán la diferencia en tu vida, del dolor de la ausencia, a la alegría de una verdadera Presencia.
Oración personal de aceptación de la obra de nuestro Señor Jesucristo:
“Padre, en el Nombre de Jesucristo, reconozco que he pecado no haciendo u omitiendo Tu voluntad en todos los actos, pensamientos y decisiones de mi vida; lo confieso, te pido perdón por ello, me arrepiento y deseo, desde este momento que Jesús me limpie con Su sangre. Te recibo como Señor y Salvador de mi vida”
Esta importante decisión, lo guiará a leer las Sagradas Escrituras para interiorizarse del Plan de Dios para su vida, como también, a buscar una Iglesia Cristiana donde pueda reunirse y conocer más de los propósitos de Dios para su vida.
Notas:
* Los pasajes bíblicos son extraídos de la Traducción Reina Valera 1960 on line (biblegateway)
[1] //www.mercaba.org
Imagen: buhardillagranate.blogspot.com/2009/01/la-ins…
Hay un propósito con nosotros
abril 6, 2010 a las 8:28 pm | Escrito en Vida cristiana | Deja un comentarioEtiquetas: Bing Bang, Israel, La Iglesia, La Máquina de Dios, Plan de Dios, Propósito de Dios, Reino de Dios, Reino de los Cielos, Restauración, Salvación., Señorío

Cuando hablamos sobre el plan de Dios, la palabra inmediata que viene hacia nosotros, es la palabra” restauración”. Es decir volver a poner algo en el estado que antes tenía. Decimos esto, debido a que casi siempre, cuando se habla o se habló de este plan, solamente se tocó un aspecto de él, la salvación del hombre.
Nuestra intención al abordar este tema es presentar íntegramente el Plan de Dios: Restauración del señorío del hombre por medio de la Persona de Nuestro Señor Jesucristo y la salvación del mismo hombre, también por la poderosa obra de Cristo Jesús. Esto lleva a considerar que desde el mismo principio, que Dios se ha movido hacer algo nuevo, el adversario, Satanás, se ha opuesto a este plan y propósito divino a través de nuestras acciones.
EN EL COMIENZO
Dios creó al hombre y lo plantó en el Huerto de Edén con un propósito; para labrarlo y guardarlo (Gén. 2: 15), por lo cual, para que el hombre pudiera realizarlo le dio señorío y dominio sobre todas las cosas (Gén. 1: 28), y no solo eso, sino también, la tarea de fructificarse y multiplicarse. El plan de Dios estaba en marca, pero todos conocemos la historia del relato bíblico, el hombre cayó (Gén. 3: 1-24).
Está caída trajo múltiples consecuencias, pero hay dos que resaltaremos: la pérdida de comunión con Dios, la muerte espiritual, esto presupondría que el hombre tendría que ser salvo y la pérdida de autoridad y señorío que se le había otorgado, también esto en el plan de rescate, tendría que ser restaurado.
DIOS PADRE, ANUNCIANDO UNA PROMESA
Esta presunta alteración del plan de Dios de reinar en la creación, delegando la autoridad en el hombre; y permítame decirle, que aquí aparece el concepto más elemental del Reino de Dios; como decíamos, no lo tomó por sorpresa y el mismo Dios Omnisciente y Omnipotente, declaró el principio de restauración con la promesa de un Redentor por medio de la simiente de la mujer (Gén. 3: 15).
Pasado los tiempos, esta promesa maduró, cuando Dios llama a un hombre Abraham (Gén. 12: 1-2), de la cual formaría una nación, Israel, de donde provendría el Mesías, y de ese pueblo Dios tomó una familia (1 Cr. 17: 11-14) que sería la familia mesiánica, de donde proviene el Mesías Rey.
A través, de la vida, muerte, sepultura y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, otorga al hombre no solo la salvación, reconciliando a Dios con el hombre (2 Cor. 5: 18), sino la restauración de la autoridad y poder para volver al plan original, de Dios de gobernando cielos nuevos y tierra nueva sin la presencia del pecado y la del usurpador, el diablo.
Esta tarea está a cargo de la Iglesia, hasta que Jesús venga a buscarla en las nubes y proseguir con el plan de restauración de Su pueblo Israel. [1]
TRES ASUNTOS CLAVES EN EL PLAN DE DIOS
Nos estamos refiriendo: al Reino de Dios, a Israel y la Iglesia. Los mencionamos como claves, pues ellos tiene un papel importante en te plan divino. Pero, ¿qué relación hay entre ellos?, veámoslo de la siguiente manera, trayendo conceptos claros sobre cada uno de los protagonistas:
1-El Reino de Dios: Comprende el concepto que Dios entra al mundo para hacer valer Su gloria, Su poder y Sus derechos contra el dominio de Satanás y el rumbo actual de este mundo (Lc. 11: 20). Tiene dos aspectos:
-
Aspecto presente del Reino (Mr. 1: 15; Lc. 18: 16-17; Col. 1: 13; Heb. 12: 28), pero el gobierno de Dios lo hará la Iglesia (1 Pe. 2: 9), pero no se ha efectuado plenamente debido a la obra del usurpador que continuará hasta el fin de los tiempos (1 Tim. 4. 1; 2 Tim. 3: 1-5; Ap. 19: 19- 21; 20: 1- 10).
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Aspecto futuro del Reino El cumplimiento definitivo del Reino llegará cuando Cristo, exhiba el triunfo ya logrado en la Cruz sobre toda maldad y oposición y entregue el Reino al Padre (1 Cor. 15: 24-28; Ap. 20: 7-15; 21:1-8)
[2]
2- El Pueblo de Israel: Dios fundó la nación hebrea con el propósito, como antes mencionamos, para hacerla una nación una Nación Mesiánica ante el mundo que traería a Jesucristo al mundo (Gén. 12: 1-3; 17: 4-8). Este pueblo sería una bendición al mundo entero a través de la familia de David, la familia mesiánica (2 S. 7: 12-19) [3].
Israel ha rechazado al Mesías (Ro. 9: 30-32), este rechazo es temporario (Ro. 11: 25-29), al terminar la Gran Tribulación, Israel finalmente aceptará la Salvación de Dios por medio de Jesucristo, inmediatamente antes del retorno de Cristo (Apoc. 12: 6) [4]
3-La Iglesia: Se presenta como el pueblo de Dios (1 Cor. 1: 2; 10: 32; 1 Pe. 2: 4-10), la componen el conjunto de creyentes redimidos, súbditos del Reino, que existen por la muerte de Cristo (1 Pe. 1: 18-19). Es un pueblo que está en esta tierra, pero no pertenece a ella (Heb. 13: 12-12) cuya primera función es perseverar como una comunidad que adora y sirve a Dios, influyendo en el medio, predicando el evangelio del Reino [5]
UNA RESPONSABILIDAD QUE EXIGE UNA RESPUESTA
Dios no ha desistido en restaurar su propósito con la creación; el reinado milenial de Cristo va ser una realidad, Su iglesia va a reinar con Él y su pueblo Israel va ser restaurado.
La creación gime por la manifestación de los hijos de Dios (Ro. 8: 22-23), pero esto no será posible, si vos que estás leyendo esta página tomes una decisión. No es por una casualidad que providencialmente estés leyendo esta página. Lo estás haciendo porque desde antes de la fundación del mundo, Dios tu Creador te destinó para que seas protagonista, en este plan de restauración.
Es una decisión impostergable, ya que has leído, la inversión de Dios a través de Su Hijo Jesucristo a favor de la humanidad y de cómo ha movido la historia para que hoy, vos pueda tomar una decisión, a través de esta sencilla oración:
ORACIÓN PERSONAL DE ACEPTACIÓN DE LA OBRA DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO:
“Padre, en el Nombre de Jesucristo, reconozco que he pecado no haciendo u omitiendo Tu voluntad en todos los actos, pensamientos y decisiones de mi vida; lo confieso, te pido perdón por ello, me arrepiento y deseo, desde este momento que Jesús me limpie con Su sangre. Te recibo como Señor y Salvador de mi vida”
Esta importante decisión, lo guiará a leer las Sagradas Escrituras para interiorizarse del Plan de Dios para su vida, como también, a buscar una Iglesia Cristiana donde pueda reunirse y conocer más de los propósitos de Dios para su vida.
Notas:
* Los pasajes bíblicos son extraídos de la Traducción Biblia Nueva Versión Internacional (NVI) on line (biblegateway)
[1] Héctor Torres, “Apóstoles Profetas, la restauración de su influencia en el nuevo Siglo” 2000 Editorial Caribe.
[2] “Biblia de Estudio Pentecostal, Reina Valera 1960″ Editorial Vida. Pág. 1302
[3] Henry H Halley “Compendio Manual de la Biblia” Editorial Portavoz.
[4] Biblia de Estudio Pentecostal, Reina Valera 1960″ Editorial Vida.
[5] Ibid, p. 1312

