Ser justificado es más que ser perdonado.
junio 2, 2010 a las 9:46 pm | Escrito en Prédicas | 1 comentarioEtiquetas: Bendición, Dios, Expiación, Jesús, Justificación, Muerte, Pecado., Propiciación, Salvación., Vida eterna
25 de Mayo de 1810- 25 de mayo de 2010
mayo 24, 2010 a las 8:13 pm | Escrito en Vida cristiana | Deja un comentarioEtiquetas: Argentina, Bicentenario, Dios, Festejos patrios, Identidad nacional, Jesucristo, Pecado., Verdad, Verdadera Libertad

Como ciudadanos argentinos, esta celebración de los 200 años, nos llevan a pensar sobre lo transcurrido desde aquella fecha hasta nuestros días, para encontrar el saldo de este período de tiempo pasado.
Desde la perspectiva de los entendidos
Como nosotros no somos analistas de la historia trascribo algo que me pareció interesante a saber:
Interrogantes Históricos. El Bicentenario de la Revolución de Mayo.
Algunos historiadores, entienden que Mayo es una efeméride más porteña que nacional: surgida de las decisiones de una institución municipal (el Cabildo de Buenos Aires) no es representativa de la voluntad general de los habitantes del virreinato. “La versión difundida de la Revolución de Mayo ha omitido el protagonismo de los pueblos del interior”, afirma el profesor Armando Raúl Bazán, miembro de la Academia Nacional de la Historia. En su libro “Revisión de Mayo” publicado por la Editorial de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo, sostiene que se debe dimensionar el alcance del pronunciamiento de Buenos Aires en el Cabildo Abierto del 22 de mayo: “Cuando Paso habla de “la hermana mayor”, ya está planteando la raíz del problema de porteños y provincianos, que será el embrión del conflicto de unitarios y federales”…
2. ¿Fue la revolución de mayo una verdadera revolución?
La investigación histórica reciente acuerda que Mayo no es la respuesta política de una nación originaria que encuentra la coyuntura para cortar los lazos coloniales. Así José C. Chiaramonte afirma: “Entonces, el 25 de mayo de 1810 no marcó la irrupción en la historia de una nacionalidad argentina preexistente, en busca de su organización como Estado. Un mito derivado de la preocupación por fortalecer el sentimiento nacional y apoyado en el principio de las nacionalidades -inexistente en tiempos de las independencias- según el cual las naciones contemporáneas habrían surgido de nacionalidades previas, algo también ajeno a los casos de la mayoría y más importantes naciones de Europa y América. La nación es producto y no causa de mayo por lo tanto los proyectos de organización nacional no se basaron en sentimientos de identidad sino en prácticas contractuales (Chiaramonte, J.C. Autonomía e independencia en el Río de la Plata, 1808 1810.) Jorge Myers, por su parte, agrega: “La Revolución de Mayo no marcó el nacimiento de la Nación Argentina, no marcó la consumación de un proyecto revolucionario previamente elaborado, y no marcó tampoco el momento del logro de la independencia”. Por el contrario, sostiene, marca la instancia en que, por primera vez, un gobierno formado por criollos toma el poder de lo que, mucho más tarde, pasaría a llamarse República Argentina… [1]
Desde la perspectiva de ciudadano del llano.
Como habitante de este territorio y por cierto, nada indiferente a la historia del país que me vio nacer, veo en esta celebración un ensayo de libertad por un grupo de patriotas que convocó al pueblo a participar en este proceso de libertad.
Fue un comienzo donde se empezó a gestar la libertad y desarrollo de una entidad en el contexto de las diferentes naciones que habitan el planeta. Pasados estos los años, nos da la impresión de no haber afianzado dicha identidad y mucho menos de haber progresado en el ejercicio de una verdadera soberanía que debería ser la expresión de la libertad conseguida y consolidada.
¿Fue sólo el querer empezar bien y luego no tener la constancia de definir el intento de independencia para consolidarlo en una nación rica en recursos, pero con mucha contradicciones en las que la habitan?
Esta sensación de haber empezado bien y todavía no haber alcanzado la meta, me introduce como pretexto al tema…
La verdadera libertad es la que solo Cristo nos da.
“Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres”
(Jn. 8: 36).
De eso se trata el ejercicio de la libertad, no solo en lograrla, sino vivir en ella y con ella, siendo un estilo de vida.
Se es verdaderamente libre no solo cuando se conoce la verdad, sino cuando se permanece en ella. Como país nos decimos llamar cristianos, pero ¿actuamos como tales? (Jn. 8: 31)
Si hay algo que conspira contra la verdadera libertad, y por ende la verdad, es la práctica del pecado. Los religiosos del tiempo de Jesús para rechazar las palabras del Maestro, aducían ser del linaje de Abraham, el padre de la fe, cómo sería ser posible ser esclavo si, ellos se decían ser hijos de Abraham. (Jn. 8: 32-33)
Pero, si siendo un país rico, con un pueblo pobre, si se apañan leyes que van contra el orden creacional de Dios, para aceptar casamientos entre personas del mismo sexo, si la verdad siempre se sabe a medias, esta realidad nos dice que como pueblo de la nación, gobernantes y gobernados hemos pecado y lo más triste es que somos esclavos del pecado, tropezando siempre con la misma piedra. (Jn. 8: 34)
El resultado, que el extranjero, a causa de nuestro pecado se queda con lo nuestro y nosotros, como habitantes de un país, perdemos el protagonismo en las naciones a causa de no estar haciendo bien los deberes con nuestro Creador.
¡Argentina, feliz día de la Patria, conmemora estos 200 años del primer grito de libertad, pero por favor, por el bien de tus hijos y para la Gloria de tu Creador, el cual es bendito por siempre, no te olvides jamás, que Si el Hijo del Hombre, Jesús no te libertare, no serás verdaderamente libre!
En este 25 de mayo te saludo como connacional y te instó que no solo exclames un ¡Viva la Patria!, sino también un ¡Gloria a nuestro Creador y a su Hijo Jesucristo, autor y consumador de nuestra fe!
Oración personal de aceptación de la obra de nuestro Señor Jesucristo:
“Padre, en el Nombre de Jesucristo, reconozco que he pecado no haciendo u omitiendo Tu voluntad en todos los actos, pensamientos y decisiones de mi vida; lo confieso, te pido perdón por ello, me arrepiento y deseo, desde este momento que Jesús me limpie con Su sangre. Te recibo como Señor y Salvador de mi vida”
Esta importante decisión, lo guiará a leer las Sagradas Escrituras para interiorizarse del Plan de Dios para su vida, como también, a buscar una Iglesia Cristiana donde pueda reunirse y conocer más de los propósitos de Dios para su vida.
Notas:
* Los pasajes bíblicos son extraídos de la Traducción Reina Valera 1960 on line (biblegateway)
[1] / /www.unc.edu.ar/bicentenario-escuelas/foros/el-bicentenario-de-la-revolucion-de-mayo.-algunos
Cuando el sí trae consecuencias…
mayo 8, 2010 a las 4:24 pm | Escrito en Apologética | Deja un comentarioEtiquetas: Argentina, arrepentimiento, Creación, Deuda, Errar el blanco, Legislativo, Noticias, Parlamento, Pecado., Sagradas Escrituras, Sanción, Votos, Yerro

El presente título alude, a la noticia que fue publicada por un diario en la que un país, representado por sus legisladores daban el sí, para aprobar una ley, que contraría los designios de Dios y pervierte el orden de Su creación; este hecho es una transgresión a Su voluntad, se llama “pecado” , y si como nación no nos arrepentimos; este pecado traerá consecuencias a la vida del país.
Una mala noticia
Es la que mencionamos en nuestro título, con fecha del 5 de mayo del corriente año y la transcribimos: “
La Cámara de Diputados aprobó esta madrugada y giró al Senado el proyecto de ley que habilita el casamiento entre personas del mismo sexo, en medio de un intenso debate en el que las autoridades de los bloques dejaron en libertad de acción a sus miembros y con la presencia del ex presidente Néstor Kirchner en el recinto.
La iniciativa, que por primera vez llega a un Parlamento de Latinoamérica y con más de doce horas de sesión, fue votada en general por 126 votos afirmativos, 109 negativos y 5 abstenciones. “[1]
Una peor situación
La raíz de esta mala noticia es la situación descripta por el matutino de Mendoza, a la cual nosotros, conforme a las Sagradas Escrituras la consideramos, como antes mencionábamos, como un grave pecado.
Cuando hablamos de pecado, hablamos de “errar en el blanco”, esto se asemeja a un arquero que dispara la flecha y yerra en el blanco; de igual manera las personas cuando conociendo la voluntad de Dios y no la hacen (Stg. 4: 17)erran en el blanco de su existencia, que consiste en agradar a Dios en todos sus caminos.
En el Nuevo Testamento, el pecado no solo se lo describe como errar en el blanco, síno se lo describe como “deuda” (Mt. 6: 12) y es cuando el hombre/mujer, deben guardar los mandamientos de Dios. Cuando se peca se contrae una deuda con Dios. Tristemente, nuestro país, a través de la decisión mencionada, está contrayendo una deuda por no hacer lo bueno sabiéndolo hacer. La manera de salir de una deuda, es abonándola, en este caso para nosotros es imposible; solo la solicitud de perdón tras el aceptamiento de la deuda trae la remisión de ella. Jesús se hizo pecado, no habiendo nunca pecado para juzgar el pecado, perdonando nuestras deudas y librándonos de toda maldad (2 Cor. 5: 21; 1Pe. 2: 22, 24)
Otra palabra muy apropiada para esta situación es la palabra“desenfreno”; pecar es transgredir la ley de Dios (1 Jn. 3: 4). El pecador es un rebelde que deliberadamente viola el mandamiento para hacer su propia voluntad.
El pecado es terquedad, obstinación para hacer todo aquello contrario a la voluntad de Dios. Con respecto a las relaciones a través del sexo, la Biblia expresa la voluntad de Dios: “…se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Gén. 2: 24; Mt. 19: 5; Mr. 10: 7; Ef. 5: 31). Hacer lo contrario es obstinación y promoviendo una ley para decir sí a lo que Dios dice no, es terquedad, y es participar en el pecado ajeno
Otra palabra que ilustra este acción contraria a la voluntad de Dios, el término, “transgresión” significa excederse de los límites(Ro. 4: 15). Los mandamientos de Dios son la mejor prevención para que el hombre no entre en un territorio peligroso y sufra las consecuencias.
La palabra “impiedad” que indica adoración o reverencia(Ro. 1: 18; 2 Tim. 2: 16). El hombre impío es aquel que presta poca o ninguna atención a lo sagrado. Esto último no despierta, ni produce temor reverencial. Está sin Dios porque no quiere a Dios. Argentina, promoviendo y aprobando una ley como la ya mencionada, está entrando al terreno de la impiedad. Argentina conoce a Dios, pero no quiere a Dios, demostrándolo por lo que sanciona a través de una ley. [2]
Conclusión
¡Estimada y siempre bien querida nación!, como cristianos déjanos decirte, que el pecado es un acto y un estado. Un acto, porque como nación a través de un acto de promulgar una ley, entramos en contrariedad con la a la voluntad creacional de Dios; y un estado debido a la separación de Dios, como consecuencia del pecado, nos convierte en una nación que les da la espalda a Quien las sustenta.
Dos cosas suceden cuando alguien o un grupo, o nación, pecan; primero se acarrea el mal sobre sí a consecuencias de sus malas acciones(Ro. 6: 23) y luego sufre la pena que vendrá a consecuencia del justo juicio de Dios(2 Ts. 1:5-9)
¡Argentina!, una cosa es estar bajo la misericordia de Dios, esperando, el Altísimo, el genuino arrepentimiento; otra cosa es estar bajo la paciencia de Dios, donde los tiempos se van acortando hacia el justo juicio de Dios.
¡Argentina, es tiempo de volverse a Dios y arrepentirse, hay abundante perdón y gracia por medio de la Obra de nuestro Señor Jesucristo!
¡Argentina vuélvete a Dios y Dios se volverá a ti!(Zac. 1: 3; Mal. 3: 7)
Notas:
* Los pasajes bíblicos son extraídos de la Traducción Reina Valera 1960 on line (biblegateway)
[1]/www.losandes.com.ar
[2] Myer Pearlman Teología Bíblica y Sistemática, Editorial Vida
El pecado engaña
mayo 4, 2010 a las 11:10 pm | Escrito en Prédicas | Deja un comentarioEtiquetas: Adán, condenación, engaño, Eva, Jesucristo, juicio al pecado, Justificación, Pecado., Plan de Dios, redención, Salvación.
Todos los años la Semana Santa
marzo 27, 2010 a las 2:00 pm | Escrito en Apologética | Deja un comentarioEtiquetas: Celebración, Cristo nuestra Pascua, Domingo de Gloria, Jueves Santo, Justificación, Pascua, Pascua Judía, Pecado., Reconciliación, Sangre, Tradición, Triduo, Viernes Santo
Año tras año, se viene celebrando la Semana Santa o la Pascua, donde la cristiandad, conmemora, como una fiesta religiosa tradicional, el Triduo Pascual, siendo los días más importantes, la introducción al mismo, el día Jueves Santo y los días Viernes Santo, en el que se conmemora la muerte Cristo; Sábado Santo, en el que se conmemora a Cristo en el sepulcro, y el Domingo de Pascua de la Resurrección. [1]
La propuesta
¿Es un recuerdo a evocar, o lo que se conmemora tiene un significado de valoración personal?
La Pasión, muerte, sepultura y resurrección de Nuestro Señor, además de ser un hecho histórico, tiene un alcance práctica en la vida de todo ser humano.
El fundamento de esta “llamada Semana Santa”; aunque para el cristiano todas las semanas son santas, es la Pascua, no como evocación, sino como significado, veámoslo…
La Pascua
Si nos remitimos al diccionario, esta palabra deriva lat. vulg. pascŭa, este del lat. pascha, este del gr. πάσχα, y este del hebr. pesaḥ, infl. por el lat. pascuum, lugar de pastos, por alusión a la terminación del ayuno.
Conforme a las Sagradas Escrituras es la Fiesta la más solemne de los hebreos, que celebraban a la mitad de la luna de marzo, en memoria de la libertad del cautiverio de Egipto (Ex. 12: 1-17). [2]
Esta fiesta era figura que indicaba, el sacrificio, de Jesús, el Cordero de Dios por los pecados del mundo.
En este sacrificio hay dos elementos claves, que intervienen en él:
La Sangre y la Cruz, que muchas veces, se lo usan como sinónimos para señalar esa gran Obra.
Intervienen, pero, primariamente podríamos decir que, la Sangre es el resultado, de lo que le ocurrió a Jesús en la Cruz del Calvario, y que ambos elementos tienen alcances prácticos y diferentes en la vida de cada hombre/mujer que por la fe se apropia de esta salvación tan grande. Las cosas…
En el Debido Lugar
La Sangre es para expiación y tiene que ver con nuestra posición para con Dios, ella pueda quitar, remitir nuestros pecados; mientras que la Cruz trata con el hombre que le gusta pecar. La Sangre es para expiación y tiene que ver con nuestra posición ante Dios.
La Sangre puede quitar, remitir mis pecados, mientras que con la Cruz pongo a muerte al hombre que le gusta pecar. La Sangre nos limpia, la Cruz da muerte al pecador.
Necesitamos el perdón de nuestros pecados (Hch. 10: 43), para no estar bajo su juicio (Ro. 3: 19). Somos perdonados, no porque Dios pase por alto nuestros pecados, sino que Él ve la Sangre de Su Hijo (1 Pe. 1: 12).
Si quiero entender el valor de la Sangre debo aceptar la importancia que Dios le da a ella; y si no conozco su valor, nunca podré saber el valor que tiene para mi vida…
La valoración de su Sangre
En Ex. 12: 12-13, observamos el derramamiento de la Sangre del Cordero de la Pascua en Egipto, para rescate de Israel, su pueblo. La Sangre fue puesta en el dintel; era presentada para Dios. Esto nos deja una hermosa lección: Dios demanda que la Sangre sea presentada para satisfacer Su propia justicia y Él quien dice: “Veré la Sangre y pasaré de vosotros” (Ex. 12: 13).
La Sangre que ha satisfecho a Dios, tiene un resultado, la limpieza de nuestras conciencias (Heb. 10: 2). Notemos que no dice que el corazón debe ser limpiado, ya que es muy malo (Jer. 17: 9); de allí la promesa de un espíritu recto y un corazón nuevo (Ez.11: 19; 36: 26).
Pedirle a Dios que nos limpie el corazón, sería una petición inútil, ¿cuál sería la razón? ¿Se lava y se plancha, la ropa que es viaja y está próxima a tirar? Está hablando de la limpieza de nuestras conciencias (Heb. 9: 14; 1 Pe. 3: 21), cuando la tenemos, no tenemos ninguna barrera en nosotros para acercarnos a Dios.
Déjeme decirle que una buena consciencia no se logra sobre la base de lo que podemos hacer, sino sobre la base de lo que Dios ha hecho por medio de Nuestro Señor Jesucristo (Jn.19: 30). Gracias a su Sangre somos hechos cercanos a Él (Ef. 2: 13), y tenemos libertad de entrar a Su presencia (Heb. 10: 19-22).
¿Pero esto, es lo principal de nuestra vida cristiana? No, aunque salvos por la Obra de Jesús, el Cordero que quita el pecado del mundo, tenemos un Camino por delante, transitándolo, siendo extranjeros y peregrinos (1 Pe. 2: 11), aprobando cada día la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios (Ro. 12: 1-2), hasta concluir la tarea encomendada.
Si hemos recibido esta salvación por gracia, debemos recorres nuestra vida de la misma manera, no por obras, sino…
La valoración de la Cruz.
Como habíamos mencionado, la Sangre ha tratado la culpabilidad, la pena, y el castigo del pecado y nuestra falta de amistad con Dios. La Cruz, la cual tenemos que tomar cada día y seguir a Jesús (Lc. 9: 23), va a tratar con lo que somos; recordemos que la Sangre trató con lo que hicimos, pero nuestro problema hoy, es lo que somos, pecadores por naturaleza, aunque redimidos.
La Cruz trata nuestra conducta diaria, por la acción del Espíritu Santo de Dios, ya la Sangra me ha otorgado la paz (Ro. 5: 10), tengo paz con Dios.
Pero, ¿tengo paz conmigo?, Dios nos ha declarado justos (Ro. 3: 24). Todo nuestro andar debe reflejar lo que Dios ha declarado.
Aquí aparece el beneficio práctico de la Cruz (Ro. 6: 5, 6, 9-10), ella trata el asunto de nuestra santidad. Cuando hablamos de la santidad, es la obra del Espíritu Santo que nos aparta de todo mal y nos acerca a Dios por medio de Jesucristo, para que Dios sea exaltado y Su voluntad sea satisfecha.
Es la cruz la que trata con la raíz de los pecados, el hombre pecador, que aunque limpiado, es todavía un vaso de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios (Ro. 6: 12-14, 22; 2 Cor. 4: 7,10). En virtud de lo que venimos diciendo [3]
El desafío presente
Ya que la Sangre ha hecho su obra pasada (condenación del pecado), presente (poder del pecado) y futura (presencia del pecado), la Cruz contribuye diariamente a no despreciar esta salvación tan grande. De ahí, que las Sagradas Escrituras son claras (1 Cor. 5: 7)
Limpiémonos, bajo la cobertura de su Sangre, neguémonos por medio del a Cruz, ¿lo podemos hacer?, sí, Cristo nuestra Pascua ya fue sacrificado, celebremos con gozo, todas las semanas del año, porque ellas son santas, no una vez al año.
Celébrenos en un mundo que se caracteriza por el disfraz sutil, la hipocresía y la mentira. Ese mundo espera de nosotros pan sin levadura de sinceridad y verdad (1 Cor. 5: 8).
Y esto, es lo que por medio de este artículo, te queremos ofrecer, estimado/a lector/a, panes sin levadura de sinceridad y verdad, que nada menos y nada más representan a Jesucristo, quién ha muerto por los pecados de todo el mundo, los míos y ¿será que también por los tuyos?
Si has decidido: Sí, te invito a una oración de decisión:
Oración personal de aceptación de la obra de nuestro Señor Jesucristo:
“Padre, en el Nombre de Jesucristo, reconozco que he pecado no haciendo u omitiendo Tu voluntad en todos los actos, pensamientos y decisiones de mi vida; lo confieso, te pido perdón por ello, me arrepiento y deseo, desde este momento que Jesús me limpie con Su sangre. Te recibo como Señor y Salvador de mi vida”
Esta importante decisión, lo guiará a leer las Sagradas Escrituras para interiorizarse del Plan de Dios para su vida, como también, a buscar una Iglesia Cristiana donde pueda reunirse y conocer más de los propósitos de Dios para su vida.
¡Ya que los has hecho! ¡Celebra, porque Cristo nuestra Pascua ya fue sacrificada!
Notas:
* Los pasajes bíblicos son extraídos de la Traducción Reina Valera 1960 on line (biblegateway)
[1] //es.wikipedia.org/wiki/Semana Santa
[2]www.1diccionario.com/buscar/pascua
[3] T.S. Nee “La Vida Cristiana Normal” Edición Hebrón, Misiones, Argentina.
